Blog de Víctor Corbacho

¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?

  • ene 28

    Leo en El Periódico una noticia fechada ayer en la se dice que se han estrenado las urgencias del hospital Royo Villanova, cuya capacidad de atención asciende a 73000 pacientes al año. Como todos sabemos, hace lustros que la sanidad, no sólo aragonesa, sino la pública estatal en general, está bastante saturada, pero no voy a entrar en detalles sobre las causas que provocan esta situación porque hay para hablar largo y tendido.

    La cuestión es que en este hospital (que está cerca de Pichuel, o puede que incluso un poco más lejos), los mandamases han decidido implantar un sistema de atención bastante novedoso, cuya finalidad es, se supone, acabar con el colapso del servicio, y que no se repitan las situaciones que se dan en el Clínico, por ejemplo. Dicho sistema consiste en asignar un número de prioridad, que va del 1 al 5, a cada paciente que llegue a Urgencias, y en función de la prioridad asignada se irán atendiendo posteriormente. Parece que al que se le ha ocurrido esta idea sea informático, pero por desgracia no estamos hablando de procesadores y procesos, sino de personas con algún tipo de herida, enfermedad o patología en general que reviste cierta importancia.

    Todos sabemos que hay gente que va por un simple catarro a urgencias, y que son pacientes así los que colaboran a saturar aún más un servicio ya de por sí colapsado. Supongo que es este tipo de cosas en las que se basan para implantar dicho sistemas de prioridades, pero no tienen en cuenta una cosa: si un paciente acude a urgencias, evidentemente, es porque su mal requiere una cura urgente, y es el médico que lo recibe en la entrada el que, en todo caso, debería tomar una decisión no en función de 5 prioridades, sino que debería ser binaria: “pase o váyase a casa y tómese una aspirina”. El hecho de partir de una premisa como la que se toma el caso de las prioridades, de que unos pacientes necesitan revisten más gravedad que otros, es, desde mi punto de vista, totalmente errada. Pero claro, es mucho más barato resolver las cosas así que hacer lo que realmente hay que hacer: mejores medios, más personal y mejor organización. Y es evidente que mientras no se mejoren los espacios en los que se atienden las urgencias no se puede contratar a más personal sin generar el caos, y mientras no haya más personal, no se puede acometer una mejor organización.

    En resumidas cuentas este tipo de planificación es evidente que no es la solución. Y seguramente no soy el primero que lo piensa o lo dice (o eso espero, porque mis conocimientos en este campo son totalmente nulos y mi opinión es la de un usuario más totalmente profano en la materia de dirigir hospitales). Y es más, resulta seriamente preocupante la situación que se puede generar: imagine que usted llega con una pequeña dolencia, y le catalogan con la prioridad más baja, y mientras está esperando, comienza a llegar gente a la que asignan una prioridad mayor. Desconozco los mecanismos de gestión, pero como no sean eficaces, mucho me temo que va a tener que esperar ahí sentadito por los siglos de los siglos, y tal vez cuando puedan atenderle su pequeña dolencia, que requería unos cuidados mínimos, haya podido desencadenar cosas bastante peores.

    Espero que nadie se vea en esta tesitura y que el sistema se gestione con un poco de cabeza, pero desde luego mientras no se acometa una reforma en profundidad de la gestión y organización del sistema sanitario, poco podemos esperar que mejore, y menos con estos parches.

    Un saludo.

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  • Bicicleta, ¿por qué no?

    Incluida en Cajón desastre, Cosas curiosas, Viajar
    Tiempo estimado de lectura 4,23minutos
    jun 25

    Llevaba ya tiempo dándole vueltas a la idea de comprarme una bicicleta para ir y venir al campus, y por qué no, darme alguna vuelta por los nuevos carriles bici de la ribera del Ebro y del Parque del Agua.

    Desde un principio descarté la opción de las bicicletas tradicionales, puesto que vivo en un quinto piso y además de la complicación para subirla no es plan de tener algo tan grande en casa, así que estuve mirando las bicicletas plegables. Creo que a la mayoría, cuando hablamos de bicicletas plegables, nos vienen a la cabeza las Orbea, GAC y BH de los 70 y 80, pero la cosa ha cambiado mucho.

    La variedad de modelos hace difícil la decisión. Las hay para todos los gustos y todos los bolsillos. En un principio me centré en las marcas y barajé cuatro opciones: BH, Orbea, Conor y Dahon. No tardé en descartas las bicicletas de BH, de las que sólo hay dos modelos, una con cuadro de acero y otra de aluminio, puesto que los comentarios que hay por la red no eran demasiado optimistas. Ojo, que no son malas bicicletas, pero según el uso que se le dé pues resultan más o menos eficientes. Después me fije en las Orbea, eran mi siguiente objetivo, entre otras cosas porque las venden en la tienda que tengo enfrente de casa, pero comparando precios, vi que por poco más estaban las Dahon, y en esto de las plegables tenían más reputación, así que las descarté también. Después llegó el turno de las Conor, de las que hay dos modelos: CityBug y Zippy. Tras investigar, descubrí que la Zippy es una actualización del modelo CityBug, por lo que aunque había leído buenas referencias de éste lo descarté, ya que hablaban aún mejor de la Zippy. La verdad es que estas bicicletas venían muy completas, hasta con timbre y luces.

    Finalmente también descarté la marca Conor y me decanté por Dahon. ¿Por qué? Pues porque aunque por el mismo precio me ofrecían algo menos de equipación, el que sea una marca de renombre en este tipo de bicicletas me daba mucha más confianza. Tras ello llegó mi siguiente dilema: ¿comprarla en tienda física o por internet? No es que le ponga reparos al comercio electrónico, lo uso bastante, y además en este caso los precios eran algo inferiores, pero el hecho de que si te pasa cualquier cosa tengas que empaquetar tu bicicleta y pagar los portes para que te la arreglen no es que anime mucho a optar por este método, así que me decidí por la tienda física, que siempre otorga la confianza de que ante cualquier problema vas y te lo resuelven en un momento.

    Una vez elegidos la marca y la tienda sólo faltaba el modelo. Tras mirar mucho, me decidí por las Dahon eco3, la gama más económica de esta marca. Envié un e-mail a la tienda (que sea física no quiere decir que no tenga tecnología :P) y me dijeron que ese modelo no lo tenían ni en tienda ni en el distribuidor. Al día siguiente fui a ver lo que había por allí, y enseguida me mostraron toda la gama de plegables. La verdad es que es increíble ver bicicletas de hasta 1200 euros… Allí vi una Eco2, el modelo inferior al Eco3, cuya única diferencia es que el cuadro es de Chromoly en lugar de aluminio, lo que conlleva que sea algo más pesado, aunque también más resistente. Tras hablar con el vendedor me mostró una Speed D7 que acababan de rebajar y me estuvo diciendo las diferencias. Su precio era ligeramente superior a las eco, pero las diferencias eran patentes. El nivel de calidad da un salto bastante grande de una a otra bicicleta. Con esto no digo que las eco2 y eco3 sean malas, en absoluto, pero para un uso continuado no son nada recomendables, y yo quería una que me permitiese utilizarla diariamente, no sólo los fines de semana. Esto me hizo tomar mi última decisión.

    Y con esto y los accesorios básicos (candado en U y sirga para el sillín) ya tenía mi equipo montado. La bicicleta en sí me gusta cada día más. Su cuadro es de Chromoly, pero aún así tiene un peso de tan sólo 12kg. Las tijas del sillín y el manillas son de aluminio. Como cosa curiosa me llamó mucho la atención que el sillín sea una bomba para hinchar las ruedas, que si bien no sirve para su uso habitual, pues no lleva manómetro, y la presión de las ruedas debe controlarse para que esté en 4 ó 4,5 bares, sí que te puede sacar de más de un apuro. Además, respecto a los otros modelos, incorpora un cambio más pequeño, diseñado especialmente para este tipo de bicicletas, y un imán que cuando la cierras la mantiene plegada, algo muy cómodo para el transporte (y que es una patente de Dahon, por lo que ya se empieza a notar la elección de la marca). El sistema para doblar el manillar y el cuadro también son patentes de Dahon. También los pedales se pueden plegar. En general el plegado y desplegado, aún sin práctica, es muy rápido, y no cuesta más de 1 minuto. Una vez en marcha es una bicicleta bastante ágil, y te permite desenvolverte con soltura tanto por las aceras (siempre con precaución) como entre el tráfico, en parte gracias también a sus siete velocidades.

    Y hasta aquí llega mi experiencia con mi nueva bicicleta, que ahora uso todos los días y que guardo aquí al lado sin apenas ocupar espacio. Aquí dejo también unas fotos para presentarla:

    Dahon Speed D7 plegada

    En la foto de arriba se puede ver el aspecto que presenta plegada. Parece mentira que de ahí salga una bici, ¿verdad? Pues aquí la tenéis, la bicicleta en todo su ser:

    Dahon Speed D7 desplegada

    Aquí un detalle del cambio:

    Cambio Dahon Speed D7

    Debajo un detalle del cierre para plegar la tija del manillar:

    Dahon Speed D7

    Y para terminar el cierre para el plegado del cuadro:

    Dahon Speed D7

    Espero que os haya gustado, y a los indecisos adelante y comprad una bicicleta para vuestros desplazamientos, porque sin duda es una buena inversión.

    Un saludo.

  • Extremadura sumergida

    Incluida en Viajar
    Tiempo estimado de lectura 5,32minutos
    may 10

    De nuevo este mes de mayo regresé por la tierra de los conquistadores, esta vez para asistir a la romería en honor de Santiago que se celebra en Casas de Don Antonio cada 1 de mayo. Pese a que sólo estuve tres días, la verdad es que fueron bastante bien aprovechados, pero me voy a centrar en el regreso, donde tuve la oportunidad de visitar el monasterio de Guadalupe y admirar el paisaje en que está enclavado, con una sucesión de sinuosas cordilleras repletas de vegetación y limpios ríos que hacen por momentos creer al viajero que se encuentra en cualquier otro punto del norte de la península, y es que mucha gente ni siquiera se plantea el hecho de que en Extremadura, tierra seca y repleta de encinas por antonomasia, se puedan paisajes que nada tienen que envidiar al Pirineo.

    De Guadalupe parten, o llegan, varias carreteras, una de las cuales conduce hasta la antigua nacional V, hoy la autovía A-5, a su paso por la localidad de Navalmoral de la Mata. En su recorrido se alcanzan cotas de 800 metros de altitud, y la verdad es que el viaje en sí no tiene ningún tipo de desperdicio, pues todo está repleto de distintos tipos de árboles y arbustos, e incluso en determinadas zonas, de extensos olivares, que se pierden en la profundidad de los valles que a derecha e izquierda sostienen en sus cumbres a la citada carretera. Tras un lento ascenso, en el que aparecen ante los ojos del afortunado que por allí pasa grandes poblaciones ocultas entre los montes, el descenso se presenta repentino y pronunciado, abandonando rápidamente el paisaje idílico que parece que esté en las alturas para, en cierto modo, ser preservado de la realidad del resto del territorio.

    Y es aquí, una vez que se ha vuelto al paisaje normal, donde aparece una nueva sorpresa: un extenso embalse de agua azul y limpia se puede ver a la derecha de la carretera, perdiéndose en el horizonte. De nuevo el río Tajo, que imperioso impone su presencia en forma de numerosos embalses, y que tantas veces sirvió de frontera en la Castilla que combatía distintas guerras, defendiendo incluso la que una vez fuera capital, Toledo, y en la que cuenta la historia que se diseñó un curioso sistema para elevar el agua desde el cauce del río hasta el Alcázar, cosa esta que no deja de ser cuando menos curiosa y a la que espero poder dedicar algún día una entrada en este blog. Pues bien, llegando al puente que cruza el embalse, el viajero puede advertir una señal turística en la que se hace mención a unas ruinas romanas: Talavera la Vieja.

    Lo cierto es que lo poco que hay en pie impone mucho, pues siempre impresionan las grandes edificaciones romanas, y mucho más cómo se mantienen en pie cientos y cientos de años después de que se levantaran, resistiendo a invasiones, guerras y al paso del tiempo y de las personas. Junto a la edificación principal aparecen tres columnas, que si bien no tienen la grandeza de la construcción principal, no dejan de sorprender por sus formas y dimensiones. Justo delante se encuentra ya el agua del embalse, que se extiende en lo que parece ser el valle del río, hasta la orilla de enfrente, donde la montaña vuelve a surgir del agua. En un primer momento uno piensa que eso ya estaba allí, y que por alguna razón el resto de ruinas, pues no se ve nada más alrededor y es muy raro, se encuentra olvidadas bajo el agua del embalse. Pero la curiosidad mató al gato, y no tardé mucho en buscar más información sobre Talavera la Vieja en cuanto llegué a casa.

    Esperaba encontrar información sobre algún tipo de ciudad o asentamiento romano, olvidado por la humanidad tras perder su utilidad, pero pronto aparecieron nombres como Talaverilla o Augustobriga, lo cual ya hace sospechar que las quietas aguas del Tajo esconden algo más grande que un puñado de piedras. Y es que resulta que Talaverilla, o Talavera la Vieja (aún no tengo muy claro cuál era el topónimo oficial), era una ciudad de cierta importancia ya en época romana, y al parecer muy buscada por muchos historiadores, que no sabían emplazar a la famosa Augustorbriga.

    El Pueblo pasó por muchas etapas y dominaciones y existen vestigios y la huella del hombre desde tiempos primitivos por sus dólmenes; del Paleolítico por útiles hallados, hachas, flechas, etc. y el primer poblamiento y nombre que le conocemos fue Ebora, Ebura o Elbura en la Carpetana y que pudo ser un Castro Vettón; los romanos la denominaron como sabemos todos,  Augustóbriga; los visigodos (Leovigildo) pasaron por ella denominándola Augustabria en el año 582 apxte. La presencia musulmana la denomina nuevamente Evora y en la zona de Alija de gran importancia por ser frontera del Andaluz. El Conde de Miranda la
    denominaría como Talavera la Vieja. Hasta su inundación, Talavera la Vieja era un pueblo próspero y grande, sobretodo comparado con los pequeños pueblos que abundan por estas tierras aragonesas. Pero el destino decidió que en el año 1963, en pleno apogeo de la dictadura, se ubicase allí el embalse de Valdecañas. De la ciudad tan sólo se salvaron los monumentos que hoy se pueden ver: el Pórtico de Curia y una columnata. Y no porque el agua no llegara hasta ellos, sino porque se decidió que eran los únicos que merecían la pena ser salvados están declarados desde el 3 de junio de 1931 Monumentos Histórico-Artísticos como Yuste, Aranjuez, Cáparra o el Escorial y pertenecen al Patrimonio Artístico Nacional, con la misma categoría que el Palacio de Oriente o el Monasterio de San Lorenzo del Escorial, por lo que fueron trasladados de sus ubicaciones originales (y milenarias), a la parte no inundable del pantano. El resto de recuerdos, casas, iglesia, puente de la carretera, etc. fueron engullidos por el embalse. No deja de ser una desdicha que, como causa del abandono al que se vio sometida la población, fuera objeto de un expolio con el fin de salvar las piezas mas representativas.

    Ciertamente en ocasiones resulta difícil evitar que la nostalgia se adueñe de uno al pensar en todas las cosas que murieron allí abajo, los recuerdos, las calles, las casas… Y un trozo de la historia de todos, aunque gracias al desinterés de algunos de sus habitantes, o descendientes incluso, han podido recuperar lápidas y otros objetos de época romana que, en período de estiaje del embalse, vuelven a resurgir, pues las ciudades importantes nunca mueren, y Talavera la Vieja, aunque sumergida, sigue estando en su emplazamiento, y lo más importante, en todos aquellos que tanto la estiman y que luchan porque no caiga en el olvido.

    Para quien quiera más información, se puede visitar la entrada pertinente en Wikipedia, y la página web de Talavera la Vieja [www.paseovirtual.net/talaverilla] que trata íntegramente de la ciudad sumergida, además de la gran cantidad de enlaces que aparecen en la búsqueda de google. 

    Además, si quieres encontrar más inforrmación, tienes a tu disposición un foro administrado por Vicente Manzano (a quien agradezo enormemente las aclaraciones que me envía sobre esta entrada).

    –Editado–

    Debido a una mala interpretación mía supuse que el reloj de la iglesia se encontraba ahora decorando una discoteca, pero gracias a la información que me ha enviado Jesús Javier Díaz, ahora sé que dicho reloj fue guardado por su padre para que no se perdiera al volar la torre, y fue colocado en su nueva ubicación por sugerencia de los talaverinos, como un recuerdo nostálgico de su pueblo.

    03/01/2010 He modificado la entrada añadiendo datos sobre la historia de la localidad, sobre la catalogación de los restos salvados de la inundación y un enlace al foro, enviado todo ello por Vicente Manzano.

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