Blog de Víctor Corbacho

¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?

  • ene 10

    La carretera autonómica A-124/A-1103 une las localidades de Zuera y Erla, pasando por Las Pedrosas y Sierra de Luna. A lo largo de su recorrido cuenta con cuatro tramos con limitación de velocidad a 70 km/h: el primero de ellos, en el polígono de El Campillo, en Zuera; el segundo, en el cruce con la carretera de Gurrea de Gállego; el tercero, a su paso por Las Pedrosas; y el cuarto, a su paso por Sierra de Luna. No muy lejos de este último pueblo hay también un tramo de concentración de accidentes.

    La carretera cuenta con un trazado bastante bueno, dos carriles y arcenes. Ha sido reformada por tramos a lo largo de los últimos 20 años, por lo que las condiciones de la misma son bastante aceptables.

    Como toda carretera, cuenta con varios cambios de rasante, curvas con poca visibilidad y otros puntos críticos, que parece ser que los conductores que la frecuentan conocen al dedillo. Llevo desde que nací yendo por esa carretera, incluso antes de que se reformara, y estoy harto de que se violen reiteradamente todas las normas de circulación habidas y por haber. Aquí las más frecuentes:

    • Adelantamientos en cambios de rasante con línea continua.
    • Adelantamientos en curvas sin visibilidad con línea continua.
    • Adelantamientos en tramos con línea continua (que no son los anteriores).
    • Adelantamientos en curvas en las que está permitido adelantar pero no hay visibilidad por causas temporales (arbustos u otros objetos que impiden que se vea hasta que se retiren).
    • Inexistencia del uso del intermitente.
    • Exceso de velocidad en todos los vehículos. Es una carretera de 90 km/h, y sin exagerar son muchos los que van a a 120-140 km/h, incluso en los tramos con limitación. Este exceso es extensible a los vehículos pesados.
    • Exceso de peso en los vehículos pesados. Se ve a simple vista. Está claro que van por ahí porque saben que no los van a parar.

    Sobre todo resulta especialmente peligroso el tramo del polígono de El Campillo, donde los camiones no respetan los STOP y se los saltan a la torera (cuando no está la Guardia Civil, claro), provocando situaciones muy peligrosas para el resto de usuarios.

    ¿Y qué hace la administración al respecto? Pues tomar las siguientes medidas:

    • Colocar radares en las zonas limitadas a 70km/h.
    • Denunciar a los agricultores de la zona cuando van a hacer sus labores agrícolas por cualquier tipo de pijada (y podéis imaginar que un tractor que está todo el día en el campo seguramente tendrá más de un defecto leve que se tiene que reparar).

    Pero las críticas tienen que ser constructivas, ¿verdad? Pues bien, ¿y qué podrían hacer estos señores que mandan a sus huestes a recaudar sin ton ni son?

    • Aumentar la presencia en tránsito por la vía, tanto en coches uniformados como camuflados, para denunciar los adelantamientos indebidos y otro tipo de faltas graves.
    • Implantar radares móviles.
    • Controlar el peso y tacógrafos de los camiones que circulan por la vía.
    • Denunciar sin contemplación a todos los vehículos que se saltan las señales de STOP en el polígono de El Campillo.
    • Aumentar la vigilancia durante las campañas agrícolas. Será mejor controlar que una furgoneta circule como debe que no fastidiar al agricultor que va por donde ha ido toda su vida realizando su trabajo, ¿no?
    • Señalizar todo en condiciones. Hace dos años que falta la señal que limita a 70 km/h el tramo del polígono en sentido Erla, y las que se han puesto en Las Pedrosas están mal puestas, puesto que hay dos cruces y sólo hay una por sentido, por tanto cada una sólo limita el cruce al que precede.

    Y mientras quien deba hacer esto no lo haga, seguiremos aguantando a los prepotentes adelantándonos en líneas continuas y provocando que algún día maten a alguna familia que venga de frente, y todo por recaudar cómodamente unos cuantos euros en lugar de hacer lo que deben hacer (la falta de diligencia en este país no deja de sorprenderme).

    En fin, un saludo, y cuidadín con los coches, que son máquinas de matar.

  • Las dos caras de la moneda

    Incluida en Software libre, TIC en España
    Tiempo estimado de lectura 2,19minutos
    ene 24

    No es que sea uno de mis temas preferidos, pero hoy voy a tocar un poquito a los políticos, y en concreto a dos de ellos, curiosamente del mismo partido: el señor Ibarra y el señor Iglesias.

    De Ibarra ya he hablado anteriormente, es el expresidente de la Junta de Extremadura, y es, a mi parecer, uno de los políticos de primera línea con más visión acerca de las nuevas tecnologías. Por otro lado tenemos a Marcelino Iglesias, presidente del Gobierno de Aragón, y que sin llegar a los extremos de Extremadura, también ha tomado alguna iniciativa en nuestra comunidad.

    El tema que nos ocupa viene ya de largo y creo que está un poco trillado por estos lares: Windows vs. Linux, software privativo vs. software libre, monopolio vs. libertad… y viene motivado por dos noticias que han tenido lugar en los últimos días y en muy poquito espacio de tiempo, y es que esto de que estemos en puertas de las elecciones generales mueve montañas.

    Juan Carlos Rodríguez Ibarra hizo el otro día una propuesta bastante interesante referente al famoso y archiconocido canon. Dicha propuesta, que va a elevar al seno mismo de su partido para que lo incluyan en su campaña electoral y que, por desgracia para nosotros, seguramente echarán en saco roto, consiste en la anulación total del canon, y la inclusión en la declaración de la renta de una casilla para donar voluntariamente el dinero pertinente a los autores, al igual que se hace con la Iglesia.

    En las antípodas peninsulares tenemos a Marcelino Iglesias, el cual luce orgulloso estos días sus centros educativos en los que se ha implantado, de forma pionera, las pizarras electrónicas para los alumnos, y a los que el señor Gates ha hecho una visita en estos días, animando así a la clase política a continuar con tal desaguisado y encima poniéndolo como ejemplo a nivel mundial…

    Me surge aquí la duda siguiente: si en lugar de ser Bill Gates quien hizo esta visita, hubiese sido un tal Linus Torvalds, o un tal Richard Stallman (y digo estos nombres porque son también extranjeros, que ciertamente hay muchas personas “del país” que son tan importantes como los ejemplos dados) ¿habría tenido esta repercusión en los medios escritos y entre los políticos? ¿Importaría que estos señores dijeran que esas son las escuelas del futuro? Y no es lo malo la duda, lo malo es que me temo la respuesta: posiblemente ni sepan quienes son, ni estos señores que lucen orgullosos sus escuelas piloto, ni los niños que vieron en persona al todopoderoso Puertas.

    Una vez más, volvemos a la raíz del tema: la administración da una de cal y una de arena en lo que a TIC se refiere (con todo lo que ello engloba). Por un lado promueve la libertad en este ámbito, por otro trae de excursión a los magnates monopolistas. Incluso entre la propia clase política las diferencias, en personas incluso de los mismos ideales, son tan abismales, que parece un precipicio insalvable.

    De todas formas, en el fondo, a uno ya hasta le parecen divertidas estas situaciones. Y ahora que nos acercamos cada vez más a las elecciones, creo que nos lo vamos a pasar pipa.

    Un saludo.

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