Blog de Víctor Corbacho

¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?

  • nov 14

    El pasado día 8 de noviembre se emitió en Aragón Televisión el programa Pequeños pero no Invisibles con dos nuevos pueblos: Las Pedrosas y Santa Cruz de la Serós.

    Ciertamente tenía buena opinión de este programa, ganador de algún que otro premio y que daba a conocer a los pequeños pueblos de la geografía aragonesa, que son muchos y muy importantes, pero esta buena opinión fue volatilizada el día que emitieron a mi pueblo, a Las Pedrosas: vergüenza ajena, eso sentí.

    Parece ser que los productores, editores y demás personas encargadas de sacar a la luz las grabaciones que se realizan tienen últimamente (o quizás lo han tenido siempre y por desconocimiento no lo sabíamos) un baremo cuando menos cuestionable sobre qué sacar y qué no: no se sacan iglesias, porque todos los pueblos tienen, no se saca panadería, porque todos los pueblos tienen, y así una tras otra. Pues bien, señores, esto me lo harán ustedes con grandes ciudades, pero me han demostrado que no tienen ni repajolera idea sobre lo que es el medio rural aragonés, porque para empezar, para un pueblo pequeño, su iglesia suele ser el edificio del que los vecinos están más orgullosos, y no hay que buscar enrevesadas justificaciones institucionales en esto, simplemente hay que fijarse en la importancia del edificio en sí y lo que encierra.

    Pero parece ser que los encargados de realizar este programa dan prioridad a grabar capítulos como churros y soltarlos y no a ejercer la labor que realmente deben hacer: ayudar a estos pequeños pueblos a ser conocidos.

    Desconozco si alguna de estas personas me leerá, y menos aún si se dará por aludida, pero no es de recibo que a un pueblo se llegue a grabar a las 12 del mediodía, menos aún a un pueblo pequeño sin panadería del que se avisó que el panadero venía a las 10:30 de la mañana, una oportunidad única para ver juntos a los vecinos que viven en él. Pero peor aún es que empiecen y me saquen el bar, claro, esto es cultura. Ni una sola mención a la iglesia de Santa María la Mayor, que contiene obras únicas y pioneras de diversas escuelas y talleres aragoneses, que fue un castillo, que tuvo un Cristo que robaron de incalculable valor. Ni una sola mención a sus bodegas, excavadas en la tierra, único testigo de los viñedos que salpicaban sus campos, envidia de productores tan famosos como Cariñena y La Rioja, y cuyo vino tenía fama en toda la región. Ni una sola mención a sus mulas, famosas antaño en toda España, de las que se recoge el famoso refrán (para mal de sus mozas) que recorre la tradición oral del país, sí, del país entero, desde hace siglos.

    Tal vez el problema es que Las Pedrosas es pequeño, pero no invisible, y eso se les fue de las manos, porque mi pueblo, ahí donde lo ven ustedes, figura en la plaza de España de Sevilla. Punto estratégico en su historia para el reino de Aragón,incluso hasta la historia reciente, cuando padecimos la guerra de la Independencia. Lugar por cuyas calles, las que hay, las que salieron de pasada en la grabación, correteó un jovenzuelo llamado Ramón y Cajal. Lugar de nacimiento de uno de los más célebres cirujanos de la historia, Pascual Francisco Virrey y Mange, cuyos tratados rigen aún hoy la cirujía moderna. El mismo sitio que vio nacer a un tal Antonio Laguarta, que hoy desempeña el humilde cargo de presidente de la Cámara de Cuentas de Aragón.

    En fin, paro, porque sólo confirmo lo que ya he dicho: mi pueblo no era invisible. Me gustaría que los responsables del programa hicieran públicas como poco sus disculpas, aunque me temo que no tendrán tanta decencia, pero me da igual, porque Las Pedrosas es un pueblo de Aragón, y como buenos aragoneses, tampoco somos rencorosos, que nosotros mismos nos valemos y nos bastamos para darnos a conocer allá donde haga falta, sin que nos hagan flacos favores como este.

    Enhorabuena a todos los pedrosinos y pedrosinas por ser de donde sois, y como decimos en nuestros pueblo, ¡viva Las Pedrosas!

    Un saludo.

  • sep 12

    Estos días ha habido una exposición sobre música e instrumentos tradicionales en Las Pedrosas. En ella se contaba un poco cómo se hacían antiguamente algunos instrumentos y cuáles eran los bailes típicos de algunas zonas de la provincia de Zaragoza. Para los de mi generación, muchas de las cosas que ahí se contaban han llegado a nuestro conocimiento por palabras de nuestros padres, o por textos leídos en otras exposiciones o en el colegio, pero siempre nos suena a algo “lejano”, como cosas que ya se han perdido porque vienen de mucho tiempo atrás. Y resulta que realmente no es tan lejano.

    Mientras estaba en la exposición se me acercó Eusebio, un señor del pueblo que pasa de los 80 años, muy ilusionado porque había visto en un cartel nombres de personas que conocía, todos ellos de Tauste, y con los que había compartido muchos momentos haciendo la mili. “Entonces estábamos tres años. Cuando veníamos en el tren por Gurrea y Marracos, había que venir desde allí hasta el pueblo andando. Y cuando veníamos en el coche de viajeros de Erla, lo mismo”, me decía. Me estaba hablando de 1945, pero sus palabras parecía que contaran algo que acabara de pasar. Es reconfortante ver cómo una exposición que no cuenta otra que algunas curiosidades sobre músicas de la zona puede traer a la memoria de las personas tantos recuerdos.

    Pero al poco me vino a hablar también Gregorio, otro hombre ya mayor, que me estuvo contando cómo él había hecho algunos de los instrumentos que ponía en los carteles con baldosas y un clavo, o incluso con un hueso de albaricoque. La conversación se extendió al resto de juguetes: “con los carretes de hilo de las mujeres cortábamos los laterales y ya teníamos dos ruedas” me contaba, hablando sobre coches de juguete. Nos pusimos a hablar también de las canicas. Hace tiempo que no veo a chicos jugar con canicas, pero yo recuerdo mis recreos intentando apuntar al “gua” y a ver quién tenía el “palmo” más largo para asegurarse el triunfo. Y de esto no hace ni 20 años.

    De cualquier modo, deberíamos intentar recopilar todos estos testimonios, ahora que aún podemos, para poder documentar la historia de nuestros pueblos y nuestras familias. A veces pienso que infravaloramos estos testimonios dando mucha más importancia a cosas que al final no dejan de ser algo baladí, dejando perder una gran riqueza que queda sumida en el olvido.

    Un saludo.

  • Un informático en la comarca

    Incluida en Cinco Villas, Las Pedrosas, Sociedad
    Tiempo estimado de lectura 3,19minutos
    jul 22

    Cinco VillasNo, no me refiero al Señor de los Anillos, me refiero a la Comarca de Las Cinco Villas. El pasado día 20 de julio se constituyó su consejo, al cual asistí en calidad de consejero para prometer el cargo. La Comarca es una institución encaminada a atender las necesidades de la población de una manera mucho más próxima que otras instituciones de ámbito autonómico o nacional, y está compuesta por un número de consejeros, 35 en el caso de las Cinco Villas, elegidos en base a los votos obtenidos por cada partido político en las elecciones locales y autonómicas. Sintetizando, se podría decir que la comarca es la encargada de acercar algunas de las competencias de la Diputación Provincial hasta los municipios y sus habitantes.

    Y allí me presenté, en algo totalmente nuevo para mí. Cuando me notificaron que había sido consejero un ligero escalofrío me recorrió el cuerpo. Bien es cierto que me había presentado para concejal de Las Pedrosas, y que los vecinos del pueblo me habían elegido, pero son personas a las que conozco de toda la vida, y que me conocen desde pequeño. Pero en este caso la responsabilidad crece: ahora represento, además de a los vecinos de mi pueblo, a los de otros pueblos que seguramente ni me conocen ni habrán oído hablar de mí, y por este motivo, más si cabe, me veo con la obligación moral de defender sus derechos y luchar por conseguir todo cuando necesiten para mejorar su calidad de vida, sobretodo tratándose en su mayoría de núcleos pequeños con una población de edad avanzada, y que han sufrido durante años el olvido de las instituciones.

    Como el resto de Instituciones, en su constitución hay que formar una mesa de edad, que componen el Secretario de la entidad en cuestión, y los consejeros, en este caso, de mayor edad y de menor edad. Y ahí fue mi primera sorpresa, y la del resto de consejeros: dando mis primeros pasos en este mundo y formé parte de la mesa constitutiva de la comarca. Por algún motivo no se habían fijado en que era el más joven, pero apenas entré en el Pleno el problema se resolvió rápidamente. Ahora mi sensación de responsabilidad aumentaba más… al hecho de representar a tantas personas tengo que sumar el que no pueda obviar los acontecimientos que agitan el panorama social en España en los últimos meses, con todas esas personas que piden cambios en el plano político. Tenemos los mecanismos, muchos y buenos, pero pienso que no es suficiente con una declaración de intenciones, y que tenemos que entrar y utilizar estos mecanismos para conseguir lo que queremos. No digo con esto que sea capaz de arreglar el mundo ni mucho menos (ojalá, pero desde mis humildes cargos me temo que no está en mi mano), pero tengo que animar a todos los que estáis indecisos a que no os planteéis el poder participar o no en cualquier tipo de institución, asociación, grupo, etc. Simplemente, si tenéis ilusión, participad. Y si aún así no estáis contentos habréis sacado dos cosas positivas: el poder valorar el funcionamiento de aquello donde os hayáis metido y tener la experiencia a vuestras espaldas, aunque sea breve o desafortunada. Esto no os lo quita nadie.

    ¿Y cómo es el Pleno de la Comarca? Pues a mí me recordó, en cuanto a organización y funcionamiento, a una cámara legislativa, como pueden ser las Cortes o la Diputación Provincial, o por qué no, el Congreso, claro que de menor envergadura. Una vez hecha la votación para elegir al presidente, intervinieron los portavoces de los cinco grupos políticos que formamos el Consejo. Lejos de los enfrentamientos a los que estamos acostumbrados en la televisión, al menos en el caso de las Cinco Villas, me sorprendió la cordialidad que se veía entre los grupos, y la intención de trabajar codo con codo por el bien de todos, y más con el panorama económico que tenemos y lo que se nos viene encima durante los próximos años.

    Ahora toca organizar todo, constituir comisiones y empezar a trabajar, y en mi caso, empezar a enterarme bien de cómo funciona todo y ver lo que se puede hacer. He de reconocer que me presenté a las elecciones por dos motivos principales, aprender y ayudar en todo lo posible,  y por ahora, ayudar, ciertamente no es que haya podido hacer mucho, acabamos de empezar, y tampoco corresponde a mí decirlo, la verdad, pero en cuanto a aprender no tengo la menor duda de que voy a sacar mucho provecho de todo esto, tanto del Ayuntamiento como de la Comarca.

    Un saludo.

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