Blog de Víctor Corbacho

¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?

  • dic 6

    Desde hace algunos meses se viene cuestionando la función que desempeñan las Diputaciones Provinciales en nuestro país, e incluso hay quien afirma que sus funciones están duplicadas (ya las realizan las autonomías) o incluso triplicadas (las comarcas). Pues bien, sólo conozco el caso de la Diputación Provincial de Zaragoza, pero tengo que decir que quien esté de acuerdo con estas afirmasciones, o no conoce el funcionamiento y papel que desempeñan estas instituciones, o está completamente equivocado y no es consciente de su error.

    A nivel institucional las diputaciones son el apoyo más básico que los ayuntamientos de nuestros pueblos pueden encontrar en sus relaciones con el resto de estamentos de la administración e incluso con la ciudadanía. La Diputación dota a los ayuntamientos de las herramientas y mecanismos necesarios para desempeñar unas funciones que, de otro modo, no podrían realizar. Y es que estas funciones ni las ejercen las autonomías ni tampoco las comarcas.

    Pero más allá de las cosas institucionales, oficiales u oficiosas, las diputaciones provinciales conservan nuestra cultura y patrimonio. No hay más que echar un vistazo al dossier de trabajos que tiene la Institución Fernando el Católico para darse cuenta de ello. De no ser por esta labor, hoy habríamos perdido gran parte de las tradiciones que forjan la personalidad de nuestros pueblos. Y puede que incluso su labor llegue un poco más allá.

    Los que seáis de Zaragoza supongo que no os resultará extraño ver exposiciones organizadas en el Palacio de Sástago. Recientemente se hizo una dedicada a la Cinematográfica Daroca, una empresa pionera en la industria cinematógrafica de nuestro país. Si no habéis ido a verla, aún podéis disfrutar de ella hasta el día 11 de diciembre. Sin duda os la recomiendo. Bueno, al grano. Quien pudiera estar el día de su inauguración, escucharía las palabras del hijo del fundador. El hombre se emocionó al ver cómo por fin el sueño de su padre y de su familia era realidad: una exposición en el Palacio de Sástago. Pues bien, esto no hubiese sido posible sin la ayuda de la Diputación Provincial. Un sueño hecho realidad que hizo feliz a un hombre, ¿no justifica esto, junto a lo ya dicho, la existencia de estas instituciones?

    No digo que no haya que revisar su funcionamiento y organización, pero desde luego, en cuanto a trato con las personas, pienso que las diputaciones son, al margen de los ayuntamientos de los pequeños municipios, las grandes instituciones públicas más humanizadas que nos quedan, y no deberíamos perderlas.

    Un saludo.

  • La casa de tócame Roque

    Incluida en Cajón desastre, Sociedad, Zaragoza
    Tiempo estimado de lectura 0,39minutos
    nov 29

    Total que llevo tiempo y tiempo luchando por una discriminación por sexo más que evidente, y me esquivan por todas partes, y ahora llegan los de la UCA con esto:

    La Unión de Consumidores de Aragón ha denunciado a varias autoescuelas de Zaragoza por realizar una oferta para obtener el permiso de conducir B a un precio diferente a los hombres y a las mujeres.
    La UCA entiende que esta es una práctica discriminatoria que vulnera, entre otras normas, la Constitución Española, la Carta de los derechos fundamentales de la Unión Europea y la Ley orgánica 3/2007, de  22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres.
    La UCA tambien ha puesto en conocimiento del Servicio de Defensa de la Competencia de Aragón esta práctica, por si consideran relevante incorporarla al expediente que actualmente se está tramitando por posibles prácticas restrictivas de la competencia.

    Pues nada, sólo puedo decir esto:

    Un saludo.

  • José Luis, el ciego de la ONCE

    Incluida en Cajón desastre
    Tiempo estimado de lectura 1,22minutos
    oct 4

    Al lado de mi portal tengo una garita de la ONCE, en un punto estratégico: a la puerta de un Mercadona y del Restaurante Berges. En ella se pone José Luis. Ahora, con el buen tiempo (igual que en primavera), prefiere estarse fuera, pero si no raro es el día en que no ocupa su silla dentro de la garita. Marido y padre, es una persona alegre. Siempre sonriente, siempre rodeado de gente. No hay vez que pases junto a su garita y no esté hablando con alguien, todos le tenemos aprecio.

    El único defecto que se le puede achacar es que nunca da un cupón que toque, pero es igual, yo le sigo comprando cupones. “Tranquilo que nos tiene que tocar” me dice cada vez que voy. Seguramente en otra situación pasaría de seguir echando 1,50 euros a un saco sin fondo, pero sólo por compartir un rato con él os aseguro que vale la pena. José Luis no es ciego, está ahí porque tiene un tumor cerebral del que ha sido operado varias veces. Todos sus amigos han fallecido ya por la misma enfermedad.

    A veces sales de casa, vas por la calle con tus problemas, o viendo los del resto de la gente, pero ahí está él, sonriente, y seguramente con muchos más problemas que cualquiera de nosotros, pero le da igual, tiene algo que nosotros todavía no podemos apreciar: saber que la vida es corta, que cualquier día se termina y que tenemos que aprovechar cada minuto. Durante el verano, cada tarde, se sienta en la terraza del bar a tomarse un cubata y a fumarse un puro. ¿Cáncer de pulmón? Seguramente no le cogerá. Y entre tanto, a disfrutar. Supongo que con ciertas lecciones de la vida se aprende a valorar las cosas que en otras circunstancias obviamos o incluso criticamos.

    Hoy le he comprado un cupón a José Luis, y no me tocará, pero es igual. Seguramente esta semana le volveré a comprar otro.

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