Recientemente ha habido una actualización del editor «nano«, en el que han cambiado algunos atajos por defecto. Así, para cerrar el editor, en lugar de utilizar la combinación de teclas «ctrl+x» ahora hay que usar «ctrl+q«.
Desde siempre, cuando actualizo mi rama y ha habido cambios, y ya he hecho el commit correspondiente, me aparece el editor «nano» para confirmar el mensaje de merge correspondiente, y con la costumbre de pulsar «ctrl+x» desde hace una semana soy un máquina eliminando líneas sin control, y total, siendo que para todo uso «vim«, ¿por qué no aparece aquí y me dejo de líos?
git-globals es tu amigo
Pues sí, así de fácil, sólo con ejecutar en consola
git config --global core.editor "vim"
problema solucionado, «vim» pasa a ser el editor por defecto y todos contentos. Y ya cada uno que defienda la eterna disputa «vim vs nano«.
Un año más, celebramos el Día de Aragón el 23 de abril. Como dice la Ronda, «tienes nombre de río, pequeña región». Una región que sus habitantes, los aragoneses, hacemos grande a base de empeño y tozudez.
Hoy hace un año en Las Pedrosas demostramos lo que somos capaces de hacer: un evento cultural nunca vivido en nuestro pueblo. Y fue posible gracias a todos.
Lamentablemente un año después la situación ha cambiado: el paletismo institucional reina en nuestro municipio, que ha pasado de ser un referente de evolución en la lucha de los pequeños municipios por la supervivencia, a morir y agonizar en una cuesta abajo sin frenos.
El odio, la inquina y el ir contra todo está logrando romper lo que se construyo con empeño y esfuerzo de muchas personas, y se rompe por querer imponer, contra toda voluntad, un camino acompañado de una nefasta gestión.
Bien sabes si me lees desde hace años que este día siempre lo uso para reivindicar algo mejor para Aragón. Lamentablemente, hoy no puedo hacer esto y me tengo que quedar en algo más concreto: reivindicar algo mejor para mi pueblo, que es donde vivo y donde día a día comparto momentos con mis vecinos.
Porque un pueblo es construir entre todos un porvenir y un futuro, no es destruir; un pueblo es buscar el equilibrio, no andar enfrentando a las personas con mentiras; un pueblo puede que sea difícil, pero es el último resquicio de humanidad social que nos queda, pese a que algunos hagan méritos a marchas forzadas para que esto no sea así; un pueblo son los que viven, y los que disfrutan de él.
No es posible callar la razón y la verdad con sinrazón, amenazas, mentiras, acusaciones e intimidación constante, para paliar así la falta de capacidad.
Tan lamentable es la situación, que según quién seas y leas esto, sé que lo vas a tergiversar y utilizar en mi contra: no me importa, te falta valor para ser persona si eres así. Porque lo bueno de que mi blog siga activo es que quien quiera puede seguir visitando y leyendo sin censura, sin coacción, sin manipulación como las redes sociales. Aquí, con temor miedo, uno es libre.
El miedo tiene raíces difíciles de arrancar, si ves que se hacen cadenas, rómpelas y échate a andar.
Si hay algo que toda administración debería de cuidar con recelo, es la correcta redacción, composición, puntuación y gramática, de cualquier documento que emita, a un ciudadano o al conjunto de los mismos, más aún cuando este documento se difunde.
Nuestra lengua es muy rica, de eso creo que nadie duda a estas alturas, pero es precisamente los organismos oficiales quienes deben cuidar con mimo al español, para que no se convierta en un revoltijo ilegible de ideas de tres al cuarto.
Y digo todo esto porque ayer recibí un documento, que ha sido difundido públicamente por un Ayuntamiento, y cuyo contenido, a nivel de redacción, deja mucho que desear en este aspecto.
Captura de una parte del documento escrito íntegramente en mayúsculas
Es totalmente inasumible que una Administración Pública haga una difusión de un documento escrito íntegramente en mayúsculas, con una puntuación inadecuada, y con alguna falta de ortografía que se nota que no son gazapos, sino desconocimiento del idioma, y eso es lo grave, porque a mí me llega un mensaje de este tipo y me crea serias dudas de quién está detrás, o quién ha hecho que eso se difunda con esas características.
Es como ir a una boda con la ropa de haber estado todo el día limpiando el gallinero, que se puede hacer, pero no es correcto. Y si quien lleva ese atuendo es quien celebra la ceremonia, o quien se casa, pues fíjate el panorama.
No se debe permitir bajo ningún concepto este tipo de situaciones, y debemos de ser pulcros y exigentes con nuestras instituciones en este aspecto: no se nos puede enviar un documento escrito íntegramente en mayúsculas, porque además de descortés por las connotaciones que conlleva, es más difícil y lento de leer, y no es correcto, tal y como ya ha explicado la RAE en varias ocasiones (enlace).
Así pues, de igual forma que los ciudadanos debemos exigir esa pulcritud en las comunicaciones, que además deberían ser comprensibles y utilizar un registro apto para todos, también hay que hacer un llamamiento a las instituciones para que cuiden con mimo la forma en que se comunican.
Soberbia Del lat. superbia 1. f. Altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros.
Hay veces en que la actitud de soberbia hace caer a algunas personas en un despotismo sin paragón. Imaginemos por un momento que tú te has molestado en hacer alguna cosa, y has acudido a un profesional para que te ayude a que el resultado sea el deseado.
Afortunadamente en este mundo, no todos sabemos de todo, y eso es una cuestión que a la mayoría nos crea una riqueza social, mientras que a unos pocos les crea una falta increíble de confianza en sí mismos, desembocando en envidia y, como indica el título de esta entrada, en soberbia.
No se puede pretender que por el hecho de querer ser más que nadie, y del odio que mueve a algunas personas por querer intentar igualar a otras, acabe siendo un caótico cóctel de egoísmo, envidia y soberbia, y que de paso al agitarlo salpique a los de alrededor.
Ante una actitud así a los demás sólo nos queda respetar, porque bastante lleva ya encima quien actúa de este modo, pero en ningún caso ceder, si no más bien mirar a otro lado llegado el supuesto de que la actitud de altivez se transforme en un ataque directo, haciendo caso omiso del mismo, aunque es probable que esta respuesta alimente más aún las inseguridades y ganas de egocentrismo de la otra parte.
Lo peor que puede pasar, no obstante, es que una persona con este tipo de actitud llegue a un cargo en el que tenga cierto poder de decisión o ejecución de cualquier cuestión, porque entonces será cuando realmente tengamos un problema. Y lamentablemente esto ocurre, y es ahí cuando se transforma en un problema social que es capaz de dividir pueblos enteros, puesto que la soberbia hace que la actitud de quien tiene poder de decisión se transforme en una situación casi dictatorial con una única consigna: o conmigo o contra mí.
A lo largo de los años el ser humano ha utilizado los materiales que tenía a mano para construir su mundo. Así, en el medio rural, en los lugares donde la abundancia de piedras era manifiesta, muchas construcciones y elementos se hacían con este material.
Esto nos lleva a las carreteras que se hicieron en las décadas de los años 20 y 30 en nuestro país. En mi pueblo, Las Pedrosas, hubo dos: la de Zuera a Murillo de Gállego (actual A-124), y la de Las Pedrosas a Piedratajada. Ambas carreteras cruzan el cauce del que conocemos como «Barranco del Pueblo», cuyo puente, en la carretera de Piedratajada, ya recibió un post (link aquí) cuando se decidió que debía sucumbir a los adelantos de la vida moderna, es decir, a las prisas.
Las piedras que flanqueaban estos puentes, eran unos bloques de considerable dimensión, que fueron derribados y destruidos casi en su totalidad, porque estorbaban. Unos pocos los pudimos salvar con el tractor pala, y el trabajo de mi padre y de mi tío abuelo, y con paciencia y esfuerzo los dejaron a buen recaudo.
Transcurrieron los años, y decidimos usarlos para poder sentarnos en la sombra de los árboles de la era. Al poco, una nueva calle se abría camino en Las Pedrosas: un camino tortuoso que llevaba al barranco, pasaba a comunicar, mediante una pasarela, los chalets de nueva construcción del otro lado del barranco con el casco urbano. Fue entonces cuando la alcaldesa al frente del ayuntamiento de Las Pedrosas nos pidió permiso para coger uno de los bloques que habíamos salvado de la destrucción, y colocarlo a mitad del recorrido de la nueva calle, para descanso de los peatones.
Imagen donde se ve la piedra, conservada tal y como se colocó en la calle, tras finalizar la pavimentación de la misma
La idea nos pareció fabulosa y allí fue el bloque de piedra. Durante todos estos años, aproximadamente 13, el bloque de piedra ha servido como banco, hasta fechas actuales, en las que alguien del actual ayuntamiento ha decidido que aquel bloque de piedra, de piedra del terreno, que ha visto discurrir a tantos y tantos pedrosanos por la carretera primero, y por la calle después, debía ser sustituido por un banco de madera, el cual fue colocado delante del bloque.
La piedra, anulada por un banco de madera
No siendo suficiente esto, ha habido ya un intento de quitar el bloque, y sólo puede quitarse de una forma: mediante su completa destrucción.
Vaya así hoy, desde aquí, mi más clara protesta para que esto no suceda, porque tenemos que salvar ese pedacito de historia, haciendo ver a quien lo desprecia, que esa piedra es un trozo vivo de Las Pedrosas.
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