Burger King: comida cronometrada o por qué las prisas son malas consejeras.
Hoy me he dado el siempre poco saludable pero sabroso gusto de comer una hamburguesa del burriquín, o bueno, más bien ir a pedir una hamburguesa para llevar, porque me la he comido disfrutando de la agradable temperatura que hace estos días en compañía de @jorgecasas. Esto no sería nada del otro mundo si no fuese por algo anecdótico y extraño: en el mostrador había un señor, ataviado con el uniforme de burriquín, y un cronómetro en la mano, que iba apuntando en una hoja de papel los tiempos que tardaba en servir la pobre muchacha que atendía a la gente. Read more →




Hay personas que son muy perras, por ejemplo, alguno de mis vecinos. Es costumbre en esta nuestra comunidad, cuando el señor cartero te echa una carta que no es para ti, y no sabes de quién es, dejarla encima de los buzones para que si alguien la ve y es suya, o sabe de quién es, la coja. Si pasados unos días (o semanas) nadie la coge, la carta por arte de magia desaparece, no sé muy bien si se va al buzón de devoluciones, si va a la caja donde se tiran los folletos de propaganda o si el propio cartero la adopta y la lleva de vuelta a correos para su devolución.

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